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	<title>Gianluca Malatesta &#8211; Diletante Voraz</title>
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	<description>Si no nos deleita, no nos sirve</description>
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	<title>Gianluca Malatesta &#8211; Diletante Voraz</title>
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		<title>¡Alto! ¿Quién vive? El antiphishing del siglo XVIII</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gianluca Malatesta]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Aug 2021 19:55:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La evolución del pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[informatica]]></category>
		<category><![CDATA[militar]]></category>
		<category><![CDATA[XVIII]]></category>
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					<description><![CDATA[En inglés no hay lugar a dudas: la clave que introducimos para acreditar nuestra identidad en una web la denominamos password (palabra de paso), pero en castellano lo llamamos habitualmente contraseña. La contraseña debería ser la contraposición a la seña ¿O no? Para contestar a esta pregunta debemos conocer un poco más sobre el origen de la palabra, y su interesante uso en la estrategia militar, que se ha conservado prácticamente inmutable durante siglos.]]></description>
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<h4 class="wp-block-heading">En inglés no hay lugar a dudas: la clave que introducimos para acreditar nuestra identidad en una web la denominamos <em>password</em> (palabra de paso), pero en castellano lo llamamos habitualmente <em>contraseña</em>. Sin embargo, el prefijo «contra» no tiene sentido si no existe algo que contraponerle: <em>decir-contradecir, golpe-contragolpe, orden-contraorden, indicación-contraindicación</em>&#8230;</h4>



<h4 class="wp-block-heading">La <em>contraseña </em>debería ser la contraposición a la <em>seña </em>¿O no? Para contestar a esta pregunta debemos conocer un poco más sobre el origen de la palabra, y su interesante uso en la estrategia militar, que se ha conservado prácticamente inmutable durante siglos.</h4>



<p>En el <a rel="noreferrer noopener" href="https://dle.rae.es/santo" data-type="URL" data-id="https://dle.rae.es/santo" target="_blank">Diccionario</a>,  la expresión <em>«santo y seña»</em> está recogida como: «Nombre de santo que, con la seña, servía para reconocer fuerzas como amigas o enemigas», y también como sinónimo de «contraseña». Cuando el santo y seña cayó en desuso en el mundo militar, la necesidad de reconocernos unos a otros mediante máquinas terminó incorporando esa forma de identificación a nuestras vidas. Pero el paralelismo entre su uso ancestral y el actual es mucho más profundo de lo que parece, porque en el siglo XVIII ya le temían a esa forma de fraude que, salvando las distancias, hoy día conocemos como <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Phishing" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Phishing" target="_blank">phishing</a>&#8230; y ellos encontraron la manera de evitarla.</p>



<span id="more-205"></span>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/espiritumilitar.jpg" alt="Portada del libro &quot;Espíritu militar o principios teóricos y prácticos del arte de la Guerra&quot;" class="wp-image-3498" width="298" height="505" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/espiritumilitar.jpg 432w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/espiritumilitar-177x300.jpg 177w" sizes="(max-width: 298px) 100vw, 298px" /></figure></div>



<p>En el libro <a rel="noreferrer noopener" href="https://books.google.es/books?id=0BHIAkau1C8C" data-type="URL" data-id="https://books.google.es/books?id=0BHIAkau1C8C" target="_blank">«Espíritu militar ó principios teóricos y prácticos del arte de la guerra»</a>, escrito en 1814 por un teniente coronel de caballería llamado Pedro Pablo Álvarez, se describe de esta manera (las siglas E.M. se refieren al Estado Mayor del ejército):</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>Al E.M. pertenece entregar á quién corresponda el santo y seña. Este es un medio que se da á las tropas que se hallan de servicio para reconocerse entre sí durante la noche. Debe mudarse todos los días y ser secreto, excepcion hecha de los generales, los oficiales de servicio y los sargentos que mandan guardias y patrullas.</em></p><p><em>El santo y seña debe componerse del nombre de un santo, el nombre de una ciudad ó villa, y la contraseña de un sustantivo que ni sea nombre de santo ni de pueblo. Acostúmbrase tambien expresar el santo, seña y contraseña con una misma letra inicial.</em></p><p><em>Quando se está muy próximo al enemigo, se teme sorpresa ó hay algun acontecimiento extraordinario, por el que se sospecha haber sido rebelado al enemigo, se muda durante la misma noche.</em></p></blockquote>



<p>Este libro tiene más de doscientos años, pero existen referencias parecidas en prácticamente todos los compendios de ordenanzas militares desde al menos mediados del siglo XVIII. El uso de santo, seña y contraseña ha resultado tan eficiente que siguió funcionando en ejércitos de todo el mundo, al menos, hasta la segunda mitad del siglo XX. Hoy por hoy muchas personas que hicieron el servicio militar nos podrían contar cómo se han usado en los CIR de toda España (Centros de Instrucción de Reclutas).</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/ordenanzassm1851.jpg" alt="Portada de las &quot;Ordenanzas de S.M. para el régimen, disciplina y subordinación de sus ejércitos&quot; de 1851" class="wp-image-3513" width="305" height="456" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/ordenanzassm1851.jpg 494w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/ordenanzassm1851-201x300.jpg 201w" sizes="(max-width: 305px) 100vw, 305px" /></figure></div>



<h3 class="wp-block-heading">Origen del santo y seña</h3>



<p>El uso original del santo y seña se aplicaba los recintos fortificados o con interés estratégico militar, que además de ser protegidos por puestos de centinelas, eran vigilados por rondas que patrullaban alrededor del recinto, sobre todo durante las horas de la noche. Entonces surgía el problema de asegurar que los centinelas pudieran identificar de manera indudable a los soldados de la ronda frente a otras tropas o posibles impostores, y viceversa. Más adelante se aplicó santo y seña también a lugares que requerían especial protección, como los polvorines, almacenes de víveres, y también por supuesto a la residencia real.</p>



<p>El más alto mando de la plaza era quien debía determinar cuál sería el santo, seña y contraseña y transmitirlo a sus mandos inferiores (se resumía en el argot militar con la expresión <em>«dar el santo»</em>). En España, las ordenanzas militares durante más de un siglo establecían que sólo el propio Rey tenía la prerrogativa de dictar el santo a sus comandantes generales en el ámbito de las tropas bajo su control en cada época.</p>



<p>De entre las numerosas versiones que se publicaron a lo largo de la Historia de las llamadas <em>Ordenanzas de S.M. para el régimen, disciplina, subordinación y servicio de sus ejércitos</em>, nosotros vamos a detenernos en las <a rel="noreferrer noopener" href="https://books.google.es/books?id=3Ys3AQAAIAAJ" data-type="URL" data-id="https://books.google.es/books?id=3Ys3AQAAIAAJ" target="_blank">publicadas en 1851</a> para ilustrar el curioso y hoy día muy divertido procedimiento con el que se difundía santo y seña:</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em><strong>Título VII, Art. 1. Formalidades para dar el Santo y orden, hacer y recibir las rondas y practicar el servicio de </strong></em><strong>patrullas</strong></p><p>A la noche, bien sea en su casa o en el principal, habiendo concurrido los Sargentos o Cabos de los puestos de la plaza, se formará un circulo de ellos por su órden, y el Sargento Mayor de ella dará en voz baja el Santo y seña al de su derecha, haciendo que corra, comunicándose de uno á otro hasta que le reciba el mismo Sargento Mayor y reconozca que no está equivocado; y cuidando de que le ponga por escrito, les instruirá de las órdenes particulares para la noche en la muralla. Los Ayudantes de cuerpos que tomasen la órden en casa del Gobernador, no comunicarán el Santo sino cuando el resto de la órden, que será luego que la hayan recibido, y reservarán el Santo para la guardia de su cuartel hasta cerradas las puertas de la plaza, dando todo lo demas de la orden desde luego que la hayan recibido para que se reparta en el Cuerpo.</p><p>El Santo no lo dará el Sargento Mayor á los puestos de la plaza hasta despues de cerradas las puertas, y que sus llaves esten ya en casa del Gobernador, distribuyendo solamente en casa de este las demas órdenes generales del dia.</p></blockquote>



<p>Es decir: aunque los altos mandos sí tenían entre sus prerrogativas poner el santo y seña por escrito, para los grados intermedios esta información debía recibirse verbalmente. A esto a principios del XIX se le llamaba «tomar á boca»:</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>“Cuando en una plaza residieren varios Oficiales del Cuerpo de Ingenieros, con destino en ella , el que sea Comandante nombrará el de menos graduacion, para que haga las funciones de Ayudante, quien tomará el Santo á boca del Gobernador de la plaza para llevársele á su Gefe, y acudirá al parage y en el tiempo en que los demas Ayudantes reciban la órden que se diere para escribirla como ellos y comunicársela á su Comandante».</p><cite><a href="https://books.google.es/books?id=3Ys3AQAAIAAJ" data-type="URL" data-id="https://books.google.es/books?id=3Ys3AQAAIAAJ" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ordenanza de Artillería de 22 de julio de 1802</a></cite></blockquote>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/juzgadosmilitaresespana.jpg" alt="Portada del libro &quot;Juzgados militares de España y sus Indias&quot; tomo IV 1817" class="wp-image-3528" width="316" height="443" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/juzgadosmilitaresespana.jpg 457w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/juzgadosmilitaresespana-214x300.jpg 214w" sizes="(max-width: 316px) 100vw, 316px" /></figure></div>



<p>El santo y seña preocupaba tanto a los mandos militares que su revelación al enemigo estaba penada con la muerte, y con castigos corporales si se revelaba a otras personas no autorizadas. Pertenecía a un tipo de faltas conocidas con el nombre de «infidencia». Según se expresa en el tomo IV de la obra «<a rel="noreferrer noopener" href="https://books.google.es/books?id=MaBBAAAAYAAJ" data-type="URL" data-id="https://books.google.es/books?id=MaBBAAAAYAAJ" target="_blank">Juzgados Militares de España y Sus Indias</a>» de Félix Colón de Larriátegui:</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>Este delito puede cometerse por medio de espías, ó teniendo correspondencia verbal ó por escrito con los enemigos, revelando el santo, seña, órden, ó de cualquier otro modo(&#8230;)</p><p>El que á los enemigos revelase el santo, seña ó contra seña ó la órden reservada que se le hubiere dado de palabra ó por escrito, será castigado de muerte, y corporalmente segun la entidad de perjuicio que pudiera seguirse el que la revelase a otra persona.</p></blockquote>



<h3 class="wp-block-heading">El antiphishing del siglo XVIII</h3>



<p>Hoy día existe una conocida forma de fraude informático denominada <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Phishing" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Phishing" target="_blank">phishing</a> que posiblemente ya conozcas: se trata de engañar suplantando la identidad de una empresa o servicio en el que un incauto usuario confía. Es cada vez más difícil porque las formas de identificación se van haciendo más sofisticadas y redundantes, pero durante un tiempo hizo estragos.</p>



<p>Vamos a repasar el ejemplo más habitual de phishing: yo recibo un correo que parece venir de mi banco. El timador no sabe cuál es mi banco, pero para asegurarse de tener víctimas ha mandado miles de correos, y conmigo ha acertado. No me doy cuenta de la suplantación, hago click en el enlace que me ofrece y accedo a una web con un aspecto idéntico al de mi banco (plagiado intencionadamente) que en realidad es un servidor que controla el estafador. Sin sospechar nada, meto mi identificación y contraseña y luego otros datos que me pida: ya tiene todo lo que necesita para desplumarme.</p>



<p>Pero ahora supongamos que el banco pacta conmigo una palabra para identificarse ante mí que sólo conocemos él y yo (es lo que vamos a llamar «seña»). El procedimiento para identificarme sería:</p>



<ol><li>Yo accedo a la página web y meto mi identificación (mi DNI, correo electrónico, nombre de usuario). Es lo más parecido al «santo».</li><li>El banco, como ya le he dicho quién soy, puede mostrarme la palabra de paso para mí (la «seña»). Así me confirma que no es un impostor.</li><li>Habiendo comprobado yo que el banco es quien dice ser, entonces le doy la «contraseña». Así le confirmo yo que no soy un impostor.</li></ol>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/ilustracion_garita.jpg" alt="Grabado que ilustra la construcción de una garita de vigilancia" class="wp-image-3506" width="296" height="538"/><figcaption>Grabado que ilustra la construcción de una garita de vigilancia, del «Tratado de las fortificaciones o arquitectura militar» . Jean Henault (1667)</figcaption></figure></div>



<p>Este era, ni más ni menos, el procedimiento usado desde tiempo ancestral y muy bien documentado a partir del siglo XVIII: un sistema anti-phishing. Vamos a dar un salto de vértigo: ahora no soy una sufrida víctima del fraude bancario, sino un sargento que dirige un cuerpo de guardia haciendo una ronda de vigilancia alrededor de un recinto amurallado, en mitad del siglo XVIII. Hemos terminado el servicio con un frío que pela y nos toca recogernos, pero es de noche y no se ve un pijo. En mi papel de sargento, me adelanto acercándome a la torre del centinela. Me grita: «¡Alto! ¿Quién vive? Santo». Tras darle mi santo le grito: «Seña». Si no puede darme la seña o no coincide con la que espero, puede que el enemigo haya atacado y suplantado al centinela. Llegados a este punto, haré gala de mi natural temperamento cagón y optaré por que salgamos echando leches en dirección contraria, poniéndonos a cubierto hasta saber qué pasa.</p>



<p>Como nos decía Pedro Pablo Álvarez en <a rel="noreferrer noopener" href="https://books.google.es/books?id=0BHIAkau1C8C" data-type="URL" data-id="https://books.google.es/books?id=0BHIAkau1C8C" target="_blank">su libro</a> en 1814, en situaciones de peligro o proximidad del enemigo era frecuente cambiar el santo y seña incluso durante la noche, por lo que puede haber ocurrido eso sin que aún nos hayan informado, y quizás nos toque estar más tiempo a la intemperie, pero lo más importante es que, al no haber recibido la seña correcta, no he revelado mi contraseña a un posible enemigo.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El conflicto de 1888</h3>



<p>El episodio que te voy a contar ahora ocurrió en junio de 1888, bajo el gobierno de <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pr%C3%A1xedes_Mateo_Sagasta" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Pr%C3%A1xedes_Mateo_Sagasta" target="_blank">Sagasta</a>. Se trata de un no muy conocido e inesperado conflicto político de alto nivel que nos aporta una idea de la importancia protocolaria del santo y seña. La regencia de España estaba en manos de Cristina de Habsburgo Lorena, madre de Alfonso XIII, durante la minoría de edad del futuro rey. Pertenecía a la familia real la Infanta Isabel de Borbón, a la sazón hija mayor de Isabel II, la reina que había sido forzada a abandonar España veinte años antes por la revolución de 1868.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/isabeldeborbon.-El-ano-aristocratico.-Compendio-de-la-revista-La-vida-elegante-704x1024.jpg" alt="Isabel de Borbón" class="wp-image-3504" width="274" height="399" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/isabeldeborbon.-El-ano-aristocratico.-Compendio-de-la-revista-La-vida-elegante-704x1024.jpg 704w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/isabeldeborbon.-El-ano-aristocratico.-Compendio-de-la-revista-La-vida-elegante-206x300.jpg 206w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/isabeldeborbon.-El-ano-aristocratico.-Compendio-de-la-revista-La-vida-elegante-768x1116.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/isabeldeborbon.-El-ano-aristocratico.-Compendio-de-la-revista-La-vida-elegante-585x850.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/isabeldeborbon.-El-ano-aristocratico.-Compendio-de-la-revista-La-vida-elegante.jpg 800w" sizes="(max-width: 274px) 100vw, 274px" /><figcaption><a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_de_Borb%C3%B3n_y_Borb%C3%B3n" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_de_Borb%C3%B3n_y_Borb%C3%B3n" target="_blank">Isabel de Borbón</a>, foto reproducida en la Wikipedia procedente de la revista «La vida elegante»</figcaption></figure></div>



<p>El incidente queda bien resumido en la intervención del diputado <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_L%C3%B3pez_Dom%C3%ADnguez" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_L%C3%B3pez_Dom%C3%ADnguez" target="_blank">José López Dominguez</a> en la sesión del Congreso de los Diputados de 20 de junio de 1888, recogida en el <a rel="noreferrer noopener" href="https://books.google.es/books?id=_sY3AQAAMAAJ" data-type="URL" data-id="https://books.google.es/books?id=_sY3AQAAMAAJ" target="_blank">Diario de Sesiones de las Cortes de 1887-88 </a>(tomo IX). López Dominguez es crítico con la actuación del entonces ministro de guerra <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Cassola" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Cassola" target="_blank">Manuel Cassola</a>, y de hecho terminaría sustituyéndole años despúes, de 1892 a 1895, también bajo el gobierno de Sagasta.</p>



<p>En nombre de la reina, la infanta Isabel de Borbón, que se disponía a hacer un viaje al extranjero, indicó al general <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Arsenio_Mart%C3%ADnez_Campos" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Arsenio_Mart%C3%ADnez_Campos" target="_blank">Martínez Campos</a>, capitán general de Castilla la Nueva, que en su ausencia la prerrogativa de dar el santo y seña se delegaba en su hermana la Infanta Eulalia. El general consultó las ordenanzas y consideró que no existían competencias para ello. Decidió, entonces, que «no podía atender a estas altas indicaciones», y que «daría él por sí el santo» a sus mandos intermedios, enviando enseguida un correo electrónico (digo, un telegrama) al ministro de guerra para ponerle al corriente.</p>



<p>El ministro Cassola formó su opinión al respecto y convenció al Presidente del Consejo de Ministros para enviar otro correo electrónico (mecachis, otro telegrama) a Martínez Campos para que rectificara.</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>Este telegrama, causa inmediata de la dimisión del capitán general de Castilla la Nueva decía, poco más ó ménos, que consultados antecedentes, y atendiendo á los artículos de la ordenanza, el Ministro de la Guerra ordenaba al capitan general que tomara éste el santo de S.A. la Infanta Doña Eulalia, porque de no hacerlo así, podría parecer(&#8230;) que se despojaba de un derecho á dicha señora Infanta.</p><p>(&#8230;)Lo menos que pudo hacer en tal situación el capitán general de Castilla la Nueva, fué disponer que la órden ministerial se cumpliera desde luego; es decir, que el santo se pidiera á S.A. la Infanta Doña Eulalia, pero la molestia causada por la falta de consideración á su alta autoridad, le decidió á contestar al Ministro, poco más o menos, en los términos siguientes:</p><p>«Ordeno que se tome el santo; pero como yo creo que he interpretado bien y fielmente la Ordenanza (y citaba los artículos), ruego a V.E. presente a los pies de S.M. la dimisión de mi cargo. (&#8230;)Y en cuanto a despojar, yo no pretendo despojar á nadie, pero tampoco quiero que se me despoje á mi de aquello que a mi autoridad corresponde»</p><cite>Intervención de López Domínguez en Las Cortes (20 junio 1888)</cite></blockquote>



<p>El asunto fue la comidilla de la prensa de la época porque el Presidente del Consejo de Ministros, lejos de aceptar la dimisión, en palabras de López Domínguez, acudió «á los recursos de siempre, á las cartas confidenciales, á los telegramas cifrados, á las satisfacciones más o menos sinceras y al compás de espera». Martínez Campos tenía razón: dar el santo no suponía ninguna preeminencia ni signo de distinción, sino únicamente un deber impuesto por las ordenanzas para asegurar el entendimiento en las tareas de vigilancia, y descansaba en el rey como mando máximo del ejército, atribución ésta que obviamente no se podía ceder de una persona de la familia real a otra.</p>



<p>Estamos, por tanto, ante un caso de miembros de la familia real excediéndose en sus actuaciones y políticos enredando innecesariamente (¿te suena?). La dimisión de Martínez Campos era una anécdota enmedio de un problema mucho más profundo: la urgente necesidad de reformas en las fuerzas armadas. Los liberales estaban intentando promover una Ley Constitutiva del Ejército, que seguía el entonces prestigioso modelo prusiano, pero chocaba con los altos mandos militares, reacios a estos cambios. Se debatió en el Congreso de los Diputados entre 1887 y 1888, pero finalmente se retiró y provocó la caída del ministro Cassola ese mismo mes de Junio.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Santo y seña en el siglo XX</h3>



<p>No me resisto a citar un <a rel="noreferrer noopener" href="https://www.hablandodelcir14.com/t213-santo-sena-y-contrasena" data-type="URL" data-id="https://www.hablandodelcir14.com/t213-santo-sena-y-contrasena" target="_blank">hilo de esta página</a>, dedicada a soldados que prestaron servicios en su día en el Centro de Instrucción de Reclutas nº 14 con sede en Baleares, en el que el coronel retirado D. Víctor Pacís Espejo (que fue capitán del mismo) explica en febrero de 2015 aún mejor que las antiguas ordenanzas el uso de <em>santo, seña y contraseña</em>, según se daba en el propio CIR. En el ejemplo que D. Víctor pone por caso, nos pone en la situación del centinela que  recibe la visita de un jefe militar para inspección:</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>Todo empezaba por el centinela que decía: «¡Alto! ¿quién va?&#8230;Santo». Te contestaba el jefe de día que iba a inspeccionar las guardias. Luego te preguntaba él: «Seña», y le contestabas. Y al final tú le preguntabas: «Contraseña», y si los tres coincidían, el centinela avisaba al oficial de guardia.</em></p><p><em>Eran tres nombres: el de un santo (es decir, un nombre propio), una seña (normalmente ciudad o pueblo) y una contraseña (que era de una cosa cualquiera). Ejemplo: «Manuel», «Murcia», «Mano». Más de una vez se le ponían los huevos de corbata a algún jefe si se olvidaba de esas palabras, pues el centinela no iba de cuentos con el arma en prevengan y cargada con munición con el seguro puesto. Conocí casos de el jefe darse la vuelta</em>.</p><cite>D. Victor Pacís Espejo</cite></blockquote>



<p class="has-text-align-right"><em>Gianluca Malatesta, agosto de 2021</em></p>
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		<title>Códigos de barras en el siglo XIII</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gianluca Malatesta]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Aug 2021 21:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La evolución del pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[aritmetica]]></category>
		<category><![CDATA[monjes]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading" id="traductores_cifrados">¡Pruébalo tú!</h3>



<div style="padding:5px;background-color:#cccccc;border-radius:8px;margin-bottom:20px;">
<table style="box-sizing:border-box;width:49.5%;float:left;margin-right:1%;min-width:360px;border:solid 1px #cccccc;border-radius:8px;padding:2px;background-color:#efefef;margin-bottom:0px;"><tbody>
<tr><td colspan="2" style="text-align:center;border-bottom:1px solid #cccccc;"><b>Traductor de cifrado Basingstoke</b><br><small>© diletantevoraz.es 2021</small></td></tr>
<tr><td style="padding-right:10px;font-size:.9em;">Un número entre 0 y 99: <input style="text-align:center;font-size:1.1em;padding:2px;border-radius:3px;background-color:#ffffdd;width:50px;" type="number" min="0" max="99" value="0" onchange="traducister(this,2)" onkeyup="traducister(this,1)"></td><td><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" height="64" width="32" style="background-color:#efefef" viewBox="0 0 60 120"><polyline points="30,30 30,90" style="stroke:black;stroke-width:3;stroke-linecap:round;"></polyline> inline SVG no soportado. </svg></td>
</tr></tbody></table>
<table style="box-sizing:border-box;width:49.5%;min-width:360px;border:solid 1px #cccccc;border-radius:8px;padding:2px;background-color:#efefef;margin-bottom:0px;"><tbody>
<tr><td colspan="2" style="text-align:center;border-bottom:1px solid #cccccc;"><b>Traductor de cifrado cisterciense</b><br><small>© diletantevoraz.es 2021</small></td></tr>
<tr><td style="padding-right:10px;font-size:.9em;">Un número entre 0 y 9999: <input style="text-align:center;font-size:1.1em;padding:2px;border-radius:3px;background-color:#ffffdd;width:80px;" type="number" min="0" max="9999" value="0" onchange="traducister(this,2)" onkeyup="traducister(this,2)"></td><td><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" height="64" width="32" style="background-color:#efefef" viewBox="-4 -4 68 128"><polyline points="30,0 30,120" style="stroke:black;stroke-width:3;stroke-linecap:round;fill-opacity:0;"></polyline> inline SVG no soportado. </svg></td>
</tr></tbody></table>
</div>



<h4 class="wp-block-heading">Cuando, a principios del siglo XIII, John conversó por primera vez con Constantina, no podía suponer que aquella muchacha de 19 años terminaría siendo, posiblemente, una de las personas más eruditas que tendría oportunidad de conocer. De Constantina (joven de clase acomodada, probablemente hija del entonces arzobispo de Atenas) se decía que su conocimiento científico era tan profundo que predecía con absoluta certeza pestilencias, tormentas, eclipses y terremotos. John Basingstoke, después estudiar en Oxford y viajar a París, se dejó instruir por ella durante el tiempo que permaneció en Grecia, lo que le llevaría a acumular conocimientos que luego difundiría en Inglaterra, y, por ende, en toda Europa. </h4>



<span id="more-204"></span>



<p>Hacia 1235 John Basingstoke emprendió el viaje de regreso a su querida Inglaterra, llevando debajo del brazo varios pequeños tesoros del conocimiento. Se cree que uno de ellos era una ingeniosa fórmula para representar cantidades del 0 al 99 con un único <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Glifo" target="_blank">glifo</a>, inspirada en una antigua forma de taquigrafía griega. El invento permitía ganar tiempo y espacio frente a los engorrosos números romanos, conocidos desde hacía ya dos milenios. Basingstoke fue nombrado archidiácono de Leicester, y tuvo oportunidad de transmitir sus descubrimientos. Entonces los monjes empezaron a usar esos signos para numerar las páginas y los contenidos de los manuscritos. El sistema se fue difundiendo en años sucesivos por monasterios de toda Europa y tiempo después fue usado en otros ámbitos, aunque de forma más ocasional.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Cistercian_numerals" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/ars_notaria_cifras_basingstoke.png" alt="" class="wp-image-3003" width="413" height="76" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/ars_notaria_cifras_basingstoke.png 918w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/ars_notaria_cifras_basingstoke-300x56.png 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/ars_notaria_cifras_basingstoke-768x143.png 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/ars_notaria_cifras_basingstoke-585x109.png 585w" sizes="(max-width: 413px) 100vw, 413px" /></a><figcaption>Las cifras del «ars notaria» atribuida a Juan de Tilbury, según<a rel="noreferrer noopener" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Cistercian_numerals" data-type="URL" data-id="https://en.wikipedia.org/wiki/Cistercian_numerals" target="_blank"> publica la Wikipedia</a> en su versión inglesa</figcaption></figure></div>



<p>Las bonitas peripecias de Basingstoke en Grecia se conocen por el relato de <em>Matthew Paris</em>, monje benedictino e historiador del siglo XIII, que es quien lleva a la conclusión de que esa es la procedencia de este cifrado. Pero algunos investigadores ingleses proponen otra teoría que barre más para casa: que Basingstoke se trajo de Grecia el sistema numérico basado en el alfabeto (mucho más afín históricamente a la tradición griega) y lo combinó con una <em>notaria ars</em>, un tratado sobre caligrafía del año 1174 atribuido a un notario inglés llamado <em>Juan de Tilbury</em>, en el que antes del viaje de Basingstoke a Grecia ya aparecía una notación sospechosamente parecida.</p>



<p>De acuerdo con el modelo original de Basingstoke, sólo se podían anotar números del 1 al 99. El uso de este cifrado era muy limitado (no se conoce que los monjes lo usaran para aritmética ni contabilidad, únicamente para numerar notas, páginas, listas, etc.). Pero incluso circunscrito a este uso, pronto resultó claramente insuficiente, por lo que rápidamente se desarrollaría el <em>cifrado cisterciense</em>, una evolución algo más compleja que permitía, como veremos, anotar números del 1 al 9999. Este último fue ampliamente utilizado entre los siglos XIII y XV a juzgar por los escasos manuscritos cistercienses que se conservan en Inglaterra, Italia, Normandía y Suecia.</p>



<p>Al margen de la actividad monacal, existen históricamente otras muestras de uso de esta notación, como un tratado normando de aritmética de finales del siglo XV, o los grabados de un astrolabio del siglo XIV, fabricado en Francia. De hecho, cuando los monjes ya habían abandonado el sistema, esta forma de numeración fue utilizada hasta principios del siglo XVIII para anotar las mediciones de vino en bodegas de Brujas, en Bélgica. Ya con un fin sospechosamente más folklórico u oportunista, los Caballeros Rosacruces de París e incluso los nazis llegaron a reclamar este cifrado como parte de su simbolismo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El cifrado de Basingstoke</h2>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/areas_backingstoke.png" alt="" class="wp-image-3079" width="170" height="151"/></figure></div>



<p>Sin ninguna referencia, te puede parecer complicado, pero la idea es extremadamente simple: primero trazas la línea vertical. Todo lo que dibujes a la izquierda de la línea serán unidades, y lo que dibujes a la derecha serán decenas. Ahora mira en la plantilla de abajo cómo se representan los números del 1 al 9: verás que se usa un solo trazo cada vez, en tres ángulos distintos y en tres posiciones distintas. De esta manera puedes representar 9 cifras a la izquierda, en la parte de las unidades. Si lo replicas a la derecha, puedes representar todas las decenas posibles, del 10 al 90. Combinando ambas tienes todos los números posibles del 0 al 99 en un único glifo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" loading="lazy" width="909" height="358" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/muestrario_backingstoke.png" alt="" class="wp-image-3046" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/muestrario_backingstoke.png 909w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/muestrario_backingstoke-300x118.png 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/muestrario_backingstoke-768x302.png 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/muestrario_backingstoke-585x230.png 585w" sizes="(max-width: 909px) 100vw, 909px" /><figcaption>Cifrado de Basingstoke: dibuja una línea vertical, a la izquierda sitúa las unidades y a la derecha las decenas. Combinando ambos lados se genera un único glifo que representa todos los números posibles del 0 al 99</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El cifrado cisterciense</h2>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/areas_cisterciense.png" alt="" class="wp-image-3080" width="172" height="154"/></figure></div>



<p>Cuando el método de Basingstoke se demostró insuficiente para las cantidades que los monjes cistercienses tenían que contar, estos señores, que no eran tontos y tenían tiempo para pensar, cayeron en la cuenta de que no sólo se podía repartir el espacio de manera horizontal (izquierda y derecha), sino que era posible también hacerlo en vertical, dividiéndolo virtualmente también en zona superior e inferior. Entonces ya disponían de sitio para unidades, decenas, centenas y unidades de millar.</p>



<p>Ponte mentalmente el hábito religioso de finales del Medievo, un momentito: te darás cuenta enseguida de que, para hacerlo así, ya no puedes usar toda la mitad del espacio disponible para sólo 9 números, sino que necesitas «comprimir» la información en una notación un poco más compacta que ocupe sólo una de las cuatro áreas en las que has dividido el invento. Eso es lo que puedes ver en la tabla inferior: los números del 1 al 9 ocupan sólo el cuadrante superior derecho. Si reflejas horizontalmente los trazos a la izquierda, tienes las decenas. Si, en cambio, los reflejas hacia abajo (cuadrante inferior derecho) tienes las centenas, y si este último lo reflejas hacia la izquierda (cuadrante inferior izquierdo) tienes las unidades de millar. ¡Eureka!, que diría el sabio.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="725" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/muestrario_cisterciense.png" alt="" class="wp-image-3048" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/muestrario_cisterciense.png 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/muestrario_cisterciense-300x212.png 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/muestrario_cisterciense-768x544.png 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/muestrario_cisterciense-585x414.png 585w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Cifrado cisterciense: es una versión mejorada del de Basingstoke, en el que el espacio, una vez trazada la línea vertical, en lugar de dividirse en dos se divide virtualmente en cuatro zonas o cuadrantes, y ya es posible anotar números del 0 a 9999</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El más antiguo código de barras</h2>



<p>Los monjes cistercienses habían conseguido una gesta notable para su tiempo: eran capaces de representar cifras entre 1 y 9999 con un único glifo y ocupando siempre el mismo espacio para cualquier número de ese intervalo. Ten en cuenta que la numeración convencional utilizada durante mucho tiempo seguía siendo la romana, a pesar de que los <a rel="noreferrer noopener" href="https://diletantevoraz.es/aprender-a-contar/" data-type="URL" data-id="https://diletantevoraz.es/aprender-a-contar/" target="_blank">números arábigos</a> ya se conocían. La economía que este sistema representaba era espectacular en una época en la que todo se hacía a mano (la imprenta de tipos móviles no se inventó hasta mediados del siglo XV), y el papel y el pergamino eran bienes muy valiosos.</p>



<p>Lo que los monjes habían hecho era inventar unas reglas básicas de trazo de líneas mucho más sencillas que las de la escritura convencional, creando una codificación tan fácilmente inteligible que podía transmitirse fácilmente a cualquier persona en cualquier idioma. Tan sencillo e ingenioso que incluso resulta relativamente fácil hacérselo entender a un ordenador. En efecto, siguiendo las mismas normas que diseñaron los monjes hace ocho siglos, nos ha sido posible diseñar para nuestra web una utilidad <a href="#traductores_cifrados" data-type="internal" data-id="#traductores_cifrados">que permite mostrar inmediatamente el glifo en cifrado Basingstoke o cisterciense</a> para cualquier número del intervalo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/codigo-barras.png" alt="" class="wp-image-3094" width="344" height="110" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/codigo-barras.png 440w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/codigo-barras-300x95.png 300w" sizes="(max-width: 344px) 100vw, 344px" /></figure></div>



<p>En 1952 unos inventores norteamericanos tuvieron una idea parecida a la de los monjes, pero con una intención diferente: automatizar la lectura de esas líneas por parte de una máquina. Claro que la tecnología no estaba tan avanzada como ahora y, para ponérselo más sencillo a la máquina, en lugar de distribuir líneas en el espacio decidieron ponerlas todas paralelas y determinar la información que contenían mediante un barrido únicamente horizontal (por su grosor y por la proximidad entre ellas): había nacido el código de barras. Pero, por entonces, la informática estaba siendo alumbrada y los sistemas de lectura eran complicados, por lo que el código de barras sólo se usaba para identificar vagones de ferrocarril. Desde entonces, la historia del código de barras va ligada a la historia de la informática. Esto explica que hasta 1966 no se empezara a usar comercialmente para la catalogación, y hasta 1980 no tuviera auténtico éxito comercial.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/codigoqr.png" alt="" class="wp-image-3092" width="194" height="194" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/codigoqr.png 222w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/codigoqr-150x150.png 150w" sizes="(max-width: 194px) 100vw, 194px" /><figcaption>La capacidad de la aplicación del móvil para leer el código QR se basa en identificar en la foto los tres cuadritos iguales que ves en las esquinas.</figcaption></figure></div>



<p>La siguiente vuelta de tuerca se produjo en 1994, fecha en la que se desarrolló el Quick Response code (código de respuesta rápida), que te sonará más como código QR. Para entonces las máquinas ya eran capaces de leer la posición de una trama de puntos dentro de un espacio delimitado e identificable, lo que permitió «comprimir» más cantidad de datos en un cuadrito. Entonces se pasó de una distribución del espacio únicamente en horizontal a una distribución en horizontal y en vertical, repartiendo la información por toda el área disponible. <strong>¡Justo la misma idea que habían tenido los monjes cistercienses ocho siglos antes!</strong></p>



<p></p>



<h2 class="wp-block-heading">La curiosidad de un investigador</h2>



<p>Prácticamente todo lo que conocemos hoy día sobre el cifrado cisterciense se lo debemos a un investigador británico nacido en 1941 llamado <a rel="noreferrer noopener" href="https://en.wikipedia.org/wiki/David_A._King_(historian)" data-type="URL" data-id="https://en.wikipedia.org/wiki/David_A._King_(historian)" target="_blank">David A. King</a>, quien, después una larga trayectoria profesional dedicada a las culturas antiguas de, entre otros ámbitos, Egipto, la Europa medieval, el cercano Oriente y el Islam, decidió hacer una minuciosa investigación sobre la base de una gran cantidad de manuscritos antiguos para entender el significado de ciertos signos que no formaban parte del lenguaje habitual. En 2001 publicó un libro, muy documentado y ampliamente difundido hoy día, llamado <em><a rel="noreferrer noopener" href="https://en.wikipedia.org/wiki/The_Ciphers_of_the_Monks" data-type="URL" data-id="https://en.wikipedia.org/wiki/The_Ciphers_of_the_Monks" target="_blank">Las cifras de los monjes: Un olvidada notación numérica de la Edad Media</a></em>. El detonante que le decidió a iniciar este trabajo, según él mismo cuenta en su libro, fueron los misteriosos símbolos que observó grabados sobre un astrolabio francés del siglo XIV subastado por la casa Christie&#8217;s de Londres, que coincidían con otros similares que había visto en un manuscrito de la misma época en Normandía.</p>



<p class="has-text-align-right"><em>Gianluca Malatesta, agosto de 2021</em></p>
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		<title>Aprender a contar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gianluca Malatesta]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Aug 2021 08:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La evolución del pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[aritmetica]]></category>
		<category><![CDATA[números]]></category>
		<category><![CDATA[pensamiento]]></category>
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					<description><![CDATA[Sin llegar a entrar en las complicaciones de la matemática moderna, es fácil pensar que los humanos sabemos contar desde que podemos llamarnos humanos (total, para eso tenemos diez deditos&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading">Sin llegar a entrar en las complicaciones de la matemática moderna, es fácil pensar que los humanos sabemos contar desde que podemos llamarnos humanos (total, para eso tenemos diez deditos en las manos), pero no es así.</h3>



<p>Y esta no ha sido una evolución homogénea de la humanidad, sino el resultado de la adaptación a las necesidades de una sociedad cada vez más compleja. Durante siglos y hasta la actualidad han sobrevivido culturas que, por su sencilla forma de vida, no han tenido ninguna necesidad de contar (o no más allá de lo imprescindible), por lo que no han desarrollado la habilidad de hacerlo con una mínima soltura.</p>



<span id="more-3022"></span>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/mlabri.png" alt="" class="wp-image-2958" width="411" height="308" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/mlabri.png 1000w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/mlabri-300x225.png 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/mlabri-768x576.png 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/mlabri-585x439.png 585w" sizes="(max-width: 411px) 100vw, 411px" /><figcaption>Personas de la etnia mlabri (foto de Wikipedia). Aunque su lenguaje no les permite contar no son ajenos a las relaciones con pueblos vecinos</figcaption></figure></div>



<p>El caso más extremo es el de la <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mlabri" target="_blank">etnia mlabri</a>, tribu del sudeste asiático que tiene un lenguaje desarrollado, pero ninguna palabra sirve para nombrar cantidades. Los mlabri (la última vez que se supo de ellos, según dicen,  no eran más de 300 individuos) solo te dirán si algo es mucho (<em>nakobe) </em>o poco (<em>nemeroy).</em> No saben contar ni les importa, aunque eso les pueda acarrear algún disgusto en sus relaciones con las tribus vecinas.</p>



<p>Contar las cosas, igual que medir el tiempo, es un logro de la mente humana que ha costado miles de años. Hoy nos permitimos mirar de reojo los números romanos, que consideramos una forma anticuada, incómoda y poco práctica de representar cantidades, pero, amigos míos, el quid de la cuestión está en que todavía se conocen y utilizan, y ya servían para ordenar las cosas en el siglo VII antes de Cristo, mientras que de los sistemas de numeración usados en la actualidad no hay rastro más allá del siglo V después de Cristo.</p>



<p>La numeración romana no tiene, ni mucho menos, el honor de ser la primera existente (los antiguos egipcios y babilonios ya tenían un sistema de numeración funcional de tipo decimal un milenio antes). Ni siquiera es el primero basado en caracteres alfabéticos (esa idea también la habían tenido ya los griegos jónicos, que la difundieron por el Mediterráneo oriental); pero, a diferencia de ellos, la numeración romana ha pervivido con continuidad y con buena salud, transmitiéndose de generación en generación hasta nuestros días.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Mucho tiempo contando cosas</h3>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/tablillas_uruk.jpg" alt="" class="wp-image-3148" width="223" height="207" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/tablillas_uruk.jpg 535w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/tablillas_uruk-300x279.jpg 300w" sizes="(max-width: 223px) 100vw, 223px" /><figcaption>Tabla de contabilidad babilónica de barro cocido (2200 a.C.)</figcaption></figure></div>



<p>Los números son uno de los patrimonios de nuestra civilización que nos parecen más inmutables, porque en todo nuestro entorno existe un estándar de numeración indiscutible (los números arábigos) que supera la barrera de naciones e idiomas, pero en la práctica existieron y siguen existiendo multitud de sistemas alternativos.</p>



<p>La primera evidencia material de numeración procede de Babilonia y son unas tablillas de barro encontradas en Irak, en lo que fueron las ciudades de Susa y Uruk, que según los expertos datan del 2200 a.C. No obstante, por referencias históricas, cabe pensar que mil años antes los egipcios ya tenían un sistema decimal que se conoce como <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Numeraci%C3%B3n_egipcia" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Numeraci%C3%B3n_egipcia" target="_blank">sistema hierático</a>. </p>



<p>Los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Numeraci%C3%B3n_babil%C3%B3nica" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Numeraci%C3%B3n_babil%C3%B3nica" target="_blank" rel="noreferrer noopener">sistemas de numeración babilónicos</a> tuvieron mucho tiempo para perfeccionarse y, en el siglo IV a.C., los babilonios ya habían llegado a intuir el concepto del cero, del que hablaremos más adelante, aunque no lo incorporaron a un sistema posicional como el que utilizamos en la actualidad.</p>



<p>Y no debemos olvidar las experiencias desarrolladas por las culturas precolombinas del otro lado del charco. Así, por ejemplo, la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Numeración_maya" target="_blank" rel="noreferrer noopener">civilización maya</a> desarrolló un sistema de numeración que, curiosamente, era vigesimal en lugar de decimal, como el nuestro. Para entendernos: mientras que tú puedes representar todas las cifras diferentes que usas con los dedos de las dos manos, los mayas necesitaban todos los dedos de las manos y de los pies.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Los llamaron números arábigos, pero son de origen indio</h3>



<p>Los números normales que aprendimos en el colegio corresponden a la que llamamos «numeración arábiga», un sistema posicional decimal. Esto significa que nos arreglamos con cifras que van del 0 al 9 y utilizamos la posición para representar conjuntos de cantidades, de manera que cada posición más a la izquierda de una cifra multiplica el valor de ésta por 10. Es decir, de derecha a izquierda: unidades, decenas, centenas, unidades de millar, etc. Y no te impacientes, que ya hemos terminado con la pequeña sesión de Barrio Sésamo.</p>



<p>Fíjate que para poder representar así los números es necesario que entendamos qué significa el cero (en el número 10, el cero es el que le «da sentido» a la cifra 1 que tiene a su izquierda). Para nosotros es evidente, pero los romanos no conocían el cero porque no lo necesitaban: en números romanos la cantidad, como sabes, se obtiene por acumulación de letras del alfabeto que suman o restan según determinadas reglas, lo que es muchísimo más engorroso. Sin tener en cuenta la implicaciones de todo orden que tiene sobre la aritmética, sólo por el hecho de posibilitar una numeración posicional le tenemos que otorgar al cero una importancia crucial en la historia del pensamiento humano.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/numeros_codex_vigilanus-1024x448.jpg" alt="" class="wp-image-2940" width="532" height="233" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/numeros_codex_vigilanus-1024x448.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/numeros_codex_vigilanus-300x131.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/numeros_codex_vigilanus-768x336.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/numeros_codex_vigilanus-585x256.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/numeros_codex_vigilanus.jpg 1122w" sizes="(max-width: 532px) 100vw, 532px" /><figcaption>Fragmento del Codex Vigilanus que muestra las cifras arábigas. Esta obra compendia trabajos anteriores, e incluye fragmentos referidos a la historia universal, incorporando la de España hasta Alfonso III.</figcaption></figure></div>



<p>Las evidencias parece que apuntan a que esta forma de numerar que incorporaba el cero fue inventada en la India en el siglo VI. Obviamente, entonces no usaban exactamente la grafía actual, pero ya tenían las ideas claras sobre cómo representar las cantidades de la misma manera en la que hoy lo hacemos. Conseguir que el resto del mundo lo diera por bueno fue cuestión de siglos, pero quedan rastros que demuestran que el invento era conocido. Así, por ejemplo, tenemos en España un fascinante manuscrito anónimo llamado <em><a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cr%C3%B3nica_albeldense" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Cr%C3%B3nica_albeldense" target="_blank">Chronicon Albeldense o Codex Vigilanus</a></em>, redactado en latín en el siglo IX, que, entre otras cosas maravillosas, contiene la primera representación de números arábigos que se conserva en la civilización occidental. Así pues, la numeración ya era conocida antes de que fuera redescubierta a partir de la aritmética árabe, pero por entonces poco tenía que hacer frente a la todopoderosa numeración romana.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/estatua_al-Khwarizmi_Uzbekistan.jpg" alt="" class="wp-image-2950" width="287" height="307" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/estatua_al-Khwarizmi_Uzbekistan.jpg 598w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/estatua_al-Khwarizmi_Uzbekistan-280x300.jpg 280w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/estatua_al-Khwarizmi_Uzbekistan-585x626.jpg 585w" sizes="(max-width: 287px) 100vw, 287px" /><figcaption>Estatua dedicada a Al-Juarismi en Uzbekistán</figcaption></figure></div>



<p>Todo cambió tres siglos más tarde. Toma nota: la palabra <em>guarismo</em> procede del nombre de  un señor (Muhammad ibn Musa al-Khwarizmi, castellanizado como <em><a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Al-Juarismi" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Al-Juarismi" target="_blank">Al-Juarismi</a></em>) que en el siglo IX publicó un tratado de álgebra en el que queda en evidencia que los árabes habían adoptado el sistema de numeración indio. En el siglo XII, un científico inglés llamado Abelardo de Bath tradujo al latín las tablas de Al-Khwarizmi junto con otras obras árabes que trataban temas de astronomía, lo que supuso su difusión por Europa y la adopción de la denominación de «números arábigos» para referirse a los glifos que representan estos números actualmente. A finales de ese mismo siglo, <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_de_Pisa" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_de_Pisa" target="_blank">Leonardo de Pisa</a>, considerado el mayor matemático de la Edad Media, escribió una obra llamada <em><a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Liber_abaci" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Liber_abaci" target="_blank">Liber Abaci</a></em>, que consagraba definitivamente la numeración actual. Este tal Leonardo seguro que te sonará más por el nombre de <em>Fibonacci</em>, ya que su <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sucesi%C3%B3n_de_Fibonacci" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Sucesi%C3%B3n_de_Fibonacci" target="_blank">secuencia numérica</a> se recuerda de manera recurrente. En realidad Fibonacci es sólo un mote heredado de su padre, al que llamaban el «bonachón» (<em>Bonacci</em>), y él terminó siendo el <em>«filius Bonacci»</em>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Reacios a los cambios</h3>



<p>Resulta curioso y hasta divertido, cuando ya han sido cubiertos por la pátina del tiempo, los esfuerzos que se hicieron en un momento de la historia por evitar el inevitable progreso. Esto ocurrió con los números arábigos, y explica, entre otras cosas, que aparecieran otras formas de cifrado numérico como la <a rel="noreferrer noopener" href="https://diletantevoraz.es/codigos-de-barras-en-el-siglo-xiii" data-type="URL" data-id="https://diletantevoraz.es/codigos-de-barras-en-el-siglo-xiii" target="_blank">numeración cisterciense</a>, divertido asunto al que hemos dedicado otro artículo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/elogio_serenisimo_fernando.png" alt="" class="wp-image-3164" width="292" height="399" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/elogio_serenisimo_fernando.png 751w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/elogio_serenisimo_fernando-220x300.png 220w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/elogio_serenisimo_fernando-585x798.png 585w" sizes="(max-width: 292px) 100vw, 292px" /><figcaption> Página del incunable «<a rel="noreferrer noopener" href="https://www.wdl.org/es/item/625/" data-type="URL" data-id="https://www.wdl.org/es/item/625/" target="_blank">El Elogio del Serenísimo Fernando&#8230;</a>» impreso en Basilea en 1494, en el que se aprecia el uso de la numeración arábiga prácticamente como la conocemos hoy. </figcaption></figure></div>



<p>Aunque en el siglo XIII ya se había extendido el uso de la numeración arábiga, en 1299 el senado de Florencia prohibió su uso entre banqueros y comerciantes, obligando a utilizar en su lugar los números romanos. La Universidad de Padua también consideró nociva la nueva numeración. <a href="https://books.google.es/books?id=qfv9c_yMhBgC&amp;pg=PA182#v=onepage&amp;q&amp;f=false" data-type="URL" data-id="https://books.google.es/books?id=qfv9c_yMhBgC&amp;pg=PA182#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Gonzalo Menéndez Pidal</a> nos cuenta que se obligaba a catalogar los libros <em>«non per cifras sed per literas claras»</em>, y que un texto veneciano del siglo XIV lo justificaba en el hecho de que, con las cifras, se podían cometer fraudes fácilmente (transformando por ejemplo un cero en un 6 o un 9), en estos términos: <em>«le qual&#8217; figure antique solamente si fanno perque le non si possono cosi facilmente diffraudare como quelle dell&#8217;abaco moderno»</em>.</p>



<p>A pesar de estos reparos, la numeración arábiga recibió un definitivo impulso a partir del siglo XV, gracias a la invención de la <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Imprenta" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Imprenta" target="_blank">imprenta</a> de tipos móviles. Los editores necesitaban homogeneizar las numerosas formas de escribir y adoptar una tipografía concreta, y se decidieron por los números arábigos, más o menos con las formas con las que los conocemos hoy, lo que supuso, de facto, su difusión a lo largo y ancho del orbe. A pesar de ello, en determinados ámbitos continuó habiendo reticencias sobre su uso prácticamente hasta finales del siglo XVII.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Otras grafías, otros sistemas</h3>



<p>Con la imprenta y el comercio como propulsores, pocos productos de la mente humana se han difundido tanto como los números arábigos. La civilización occidental ha mantenido vivos muchísimos idiomas, hablados por comunidades muy numerosas que garantizan su supervivencia; pero, aunque perviven hoy día diversas formas de numeración que mantienen vivas distintas culturas, sobre todo de Asia y África, sólo existe un sistema de numeración predominante e indiscutible, que ha sido el germen de todas las matemáticas que conocemos: los números arábigos.</p>



<p>Quedan para la historia aquellos otros sistemas de numeración ya extinguidos que le sirvieron de base y que, mucho tiempo antes, ya tenían la misma estructura y funcionalidad. </p>



<p>Nuestro visor de «hora oficial diletante» que encontrarás en esta página, y en el que reza el aviso <em>«Cada cual mire la hora como más le deleite»</em>, permite jugar con algunos curiosos sistemas de numeración que hemos podido encajar en el formato clásico de fecha y hora, algunos extintos y otros todavía en uso, pero todos con una grafía verdaderamente singular e interesante. Te invitamos a probar.</p>



<p class="has-text-align-right"><em>Gianluca Malatesta, agosto de 2021</em></p>
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		<title>Los cómics más antiguos del mundo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gianluca Malatesta]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Aug 2021 07:55:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Paseítos por la Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española la palabra cómic, encontramos la siguiente definición: «Serie o secuencia de viñetas que cuenta una historia». Para salir de dudas,&#8230;]]></description>
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<p>Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española la palabra <strong>cómic</strong>, encontramos la siguiente definición: <em>«Serie o secuencia de viñetas que cuenta una historia»</em>. Para salir de dudas, buscamos <strong>viñeta</strong>, y la primera definición que encontramos es: <em>«Cada uno de los recuadros de una serie en la que con dibujos y texto se compone una historieta»</em>.</p>



<p>Puedes encontrar por ahí a quien arguya que las pinturas rupestres ya eran cómics, pero salvo que encuentres en ellas una historieta contada, parece un poco traído por los pelos. Con más rigor se sitúa el principio del cómic en el trabajo de un tal Thomas Rowlandson, que en 1809 creó la primera historia contada como serie de dibujos, pero la idea es mucho más antigua, probablemente en forma de representaciones de la Biblia y pasando por los entrañables <em><a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_de_cordel" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_de_cordel" target="_blank">pliegos de cordel</a></em>. Nosotros vamos a mostrarte ahora la curiosa y moralizante obra <em>Industry and Idleness</em>, historieta publicada en forma de serie de grabados por un señor llamado William Hogart más de medio siglo antes que Rowlandson, y uno de cuyos ejemplares forma parte de la Colección Malatesta. Se trata de estampas genuinas del siglo XVIII impresas en 1795 con las planchas originales de 1747 que se conservan hoy día en el Museo Británico.</p>



<span id="more-210"></span>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_autorretratob-789x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2514" width="317" height="411" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_autorretratob-789x1024.jpg 789w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_autorretratob-231x300.jpg 231w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_autorretratob-768x997.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_autorretratob-585x759.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_autorretratob.jpg 810w" sizes="(max-width: 317px) 100vw, 317px" /><figcaption>William Hogarth. Autorretrato, 1745</figcaption></figure></div>



<h3 class="wp-block-heading">El autor </h3>



<p>William Hogarth (10 Nov 1697-26 Oct 1764) era un comandante inglés, pintor, impresor, satírico ilustrado, crítico social y dibujante editorial, conocido por iniciar en Occidente el “arte secuencial” (series de imágenes dedicadas a la misma temática), lo más parecido a un cómic que podemos encontrar en el siglo XVIII. Su trabajo abarcó desde excelentes retratos realistas a caricaturas en cuadros que llamaba «modern moral subjects» (“temas morales modernos”). Aunque ocasionalmente moralista y referido a vicios humanos, su pretensión era divertir basándose en la política contemporánea y las costumbres. Tanto es así, que este tipo de ilustraciones a menudo son denominadas “Hogarthianas”. “Industry and Idleness” (“Laboriosidad y ociosidad”) es el título de una serie de 12 grabados creados en 1747. </p>



<p>Con esta serie, el propósito de Hogarth era ilustrar sobre las recompensas que obtienen los niños en la vida con una actitud diligente y trabajo duro, y los desastres que acaecen cuando se carece de ambas cosas. A diferencia de sus trabajos anteriores, como “A Harlot&#8217;s Progress” (1731) y “Marriage a-la-mode” (1743), que fueron pintados primero y convertidos posteriormente a grabados, “Industry and Idleness” fue creado únicamente como conjunto de grabados (es decir, pensados directamente para ser impresos, como cualquier cómic). La historieta completa se vendía a un chelín, lo que equivalía en poder adquisitivo a unos 90 euros. Se puede deducir por ello que estas impresiones estuvieron dirigidas a un mercado más amplio y con menos poder adquisitivo que sus trabajos anteriores.</p>



<p>No es la primera vez que Hogarth exhibía el dramatismo de dos vidas paralelas que parten de un mismo principio y llegan a extremos opuestos. Cada uno de los doce grabados muestra a uno de los protagonistas en un determinado momento de su vida, especialmente representativo o importante, alternándose uno y otro (el trabajador y el ocioso), excepto en las planchas 1 y 9, en las que se muestran ambos. Las siete apariciones de Francis Goodchild y Thomas Idle muestran sus trayectorias a través de la escala social y política de su tiempo hasta llegar, por un lado, a la cima del poder y el prestigio, y por otro, a través de una vida de inmoralidad y crimen, a la deshonra y la persecución por la justicia.</p>



<h3 class="wp-block-heading"> <em>«Industry and Idleness»</em>: el cómic</h3>



<p>Aquí está la secuencia de doce imágenes. Puedes desplegarlas para verlas con detalle. Más adelante, si quieres, te contamos con más detalle la historia.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="744" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-1024x744.jpg" alt="" data-id="2515" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2515" class="wp-image-2515" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-1024x744.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-300x218.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-768x558.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-1170x851.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-585x425.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b.jpg 1502w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">1. Los compañeros aprendices en sus telares</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="734" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-1024x734.jpg" alt="" data-id="2516" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2516" class="wp-image-2516" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-1024x734.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-300x215.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-768x550.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-1170x839.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-585x419.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b.jpg 1497w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">2. El aprendiz trabajador cumple sus deberes de cristiano</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="739" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-1024x739.jpg" alt="" data-id="2517" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2517" class="wp-image-2517" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-1024x739.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-300x216.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-768x554.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-1170x844.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-585x422.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b.jpg 1508w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">3. El aprendiz ocioso jugando en el Camposanto</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="744" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-1024x744.jpg" alt="" data-id="2505" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2505" class="wp-image-2505" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-1024x744.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-300x218.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-768x558.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-1170x850.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-585x425.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b.jpg 1485w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">4. El aprendiz trabajador es favorito y tiene la confianza de su amo</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="740" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-1024x740.jpg" alt="" data-id="2506" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2506" class="wp-image-2506" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-1024x740.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-300x217.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-768x555.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-1170x846.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-585x423.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b.jpg 1497w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">5. Echan del trabajo al aprendiz ocioso y es enviado al mar</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="749" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-1024x749.jpg" alt="" data-id="2507" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2507" class="wp-image-2507" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-1024x749.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-300x220.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-768x562.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-1170x856.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-585x428.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b.jpg 1487w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">6. El aprendiz trabajador prospera y se casa con la hija de su amo</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="721" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-1024x721.jpg" alt="" data-id="2508" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2508" class="wp-image-2508" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-1024x721.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-300x211.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-768x541.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-1170x824.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-585x412.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b.jpg 1518w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">7. El aprendiz ocioso, tras su regreso, en una buhardilla con una prostituta</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="740" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-1024x740.jpg" alt="" data-id="2509" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2509" class="wp-image-2509" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-1024x740.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-300x217.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-768x555.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-1170x845.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-585x423.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b.jpg 1491w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">8. El aprendiz trabajador se ha hecho rico y es sheriff de Londres</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="760" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-1024x760.jpg" alt="" data-id="2510" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2510" class="wp-image-2510" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-1024x760.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-300x223.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-768x570.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-1170x868.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-585x434.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b.jpg 1495w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">9. El aprendiz ocioso es traicionado (por su puta) y pillado en un garito con su cómplice</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="742" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-1024x742.jpg" alt="" data-id="2511" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2511" class="wp-image-2511" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-1024x742.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-300x217.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-768x557.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-1170x848.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-585x424.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b.jpg 1489w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">10. El aprendiz trabajador es concejal de Londres, y el ocioso es llevado ante él y delatado por su complice</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="658" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-1024x658.jpg" alt="" data-id="2512" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2512" class="wp-image-2512" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-1024x658.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-300x193.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-768x494.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-1536x988.jpg 1536w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-1170x752.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-585x376.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b.jpg 1737w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">11. El aprendiz ocioso es ejecutado en Tyburn</figcaption></figure></li><li class="blocks-gallery-item"><figure><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="664" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-1024x664.jpg" alt="" data-id="2513" data-full-url="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b.jpg" data-link="https://diletantevoraz.es/?attachment_id=2513" class="wp-image-2513" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-1024x664.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-300x195.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-768x498.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-1536x996.jpg 1536w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-1170x759.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-585x379.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b.jpg 1745w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">12. El aprendiz trabajador, alcalde de Londres</figcaption></figure></li></ul></figure>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h3 class="wp-block-heading"><em>«Industry and Idleness»</em>: la historia</h3>



<p>Esta obra, cuyo título literalmente significa “Laboriosidad y ociosidad” y que nosotros traduciríamos libremente como «El trabajador y el gandul», está bien descrita en un trabajo publicado por Ronald Paulson en 1965 titulado <em>Hogarth&#8217;s Graphical Works (First Complete Edition)</em>. De él nos hemos permitido extraer un pequeño resumen:</p>



<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="744" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-1024x744.jpg" alt="" class="wp-image-2515 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-1024x744.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-300x218.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-768x558.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-1170x851.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b-585x425.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_01b.jpg 1502w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 1</em></strong>: En ella se introduce a los dos protagonistas: ambos son aprendices en plano de igualdad, y hacen el mismo trabajo. Cada uno muestra su carácter: Francis está ocupado en el trabajo con su telar y lanzadera, con su copia de la “guía del aprendiz” a sus pies y algunos títulos literarios clavados con tachuelas arriba en la pared tras él como “El aprendiz de Londres” y “El alcalde de Whitington”.<br>Tom Idle está inclinado sobre su telar, dormido y probablemente bebido (ante él hay una enorme jarra). Un gato juega distraidamente con la lanzadera. Sobre el poste, clavado con una tachuela, un ejemplar de “Moll Flanders”, su “guía del aprendiz”, también tirado en el suelo, en un estado lamentable. A la derecha, el amo mira con decepción a Thomas, con un palo en la mano.</p>
</div></div>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="734" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-1024x734.jpg" alt="" class="wp-image-2516 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-1024x734.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-300x215.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-768x550.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-1170x839.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b-585x419.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_02b.jpg 1497w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 2</em></strong>: Esta imagen nos sitúa en domingo, cuando el amo les ha dado permiso para ir a misa. Vemos cómo Francis Goodchild ha aprovechado la ocasión para asistir a la Iglesia de St. Martin in the Fields en compañía de la hija de su amo, y aparecen cantando un himno. En contraste, a la derecha se ve un hombre dormido y una mujer distraída. Es de notar la especie de palco en que se encuentran, reservado para ciertas clases sociales y lejos del lugar ocupado por el servicio.<br>Esta es la primera de las imágenes que muestran cómo Francis alcanza la fortuna a través de su constancia y dedicación. Obsérvense los tricornios típicos de la época que cuelgan por todas partes.</p>
</div></div>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="739" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-1024x739.jpg" alt="" class="wp-image-2517 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-1024x739.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-300x216.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-768x554.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-1170x844.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b-585x422.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_03b.jpg 1508w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 3</em></strong>: En este caso, Tom Idle se muestra haciendo exactamente lo contrario: está divirtiéndose con otros tunantes, tirado encima de una tumba y poniendo en juego algunos peniques, en el cementerio que está junto a la puerta de laIglesia, en la que se observa a otras personas que acuden al santo oficio.<br>En primer plano se ven desperdigados huesos y cráneos, y detrás de él, un caballero está a punto de golpearlo con un bastón o algo similar, para castigar su insolencia y su desidia.</p>
</div></div>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="744" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-1024x744.jpg" alt="" class="wp-image-2505 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-1024x744.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-300x218.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-768x558.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-1170x850.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b-585x425.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_04b.jpg 1485w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 4</em></strong>: El trabajo y la piedad de Goodchild están dando sus frutos. Ahora ya no está trabajando en el telar, sino guardando el negocio de su amo. Sostiene el libro de cuentas, las llaves del local y una bolsa de dinero. Su amo le habla con la mayor familiaridad. En el escritorio, dos guantes entrelazados son augurio de amistad y armonía.<br>Detrás de ellos hay una fila de mujeres en los telares y una en una rueda. El hombre de la izquierda que lleva el material etiquetado «Sr. West», lleva en el pecho el símbolo de la «Corporación de Londres». El negocio marcha.<br>A la derecha, se ve una copia del «London Almanack» clavada con tachuelas. Un perro es pera junto al porteador, asustando al gato que está sobre la plataforma. West y Goodchild esperan.</p>
</div></div>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="740" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-1024x740.jpg" alt="" class="wp-image-2506 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-1024x740.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-300x217.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-768x555.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-1170x846.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b-585x423.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_05b.jpg 1497w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 5</em></strong>: Por otro lado, la actitud ociosa de Tom finalmente ha provocado que su amo (posiblemente con el apoyo de Francis) lo eche y le envíe al mar. Tom entiende que su compromiso con él ha terminado, y ha tirado al agua su contrato (abajo a la izquierda).<br>A juzgar por la actitud de sus compañeros, su reputación de perezoso y desobediente le precede: uno hace el ademán de amenazarlo con el extremo raído de una cuerda como si fuera un látigo. Los demás parecen referirse a un hombre colgado de una horca por algún crimen (o bien están señalando su propio barco). El cielo se hace perceptiblemente más oscuro en la dirección a la que se dirige el barco.<br>Una vieja mujer, vestida como viuda y que algunos interpretan como su madre, le habla sin que él le haga caso.<br>En el fondo, se ven molinos de viento holandeses.</p>
</div></div>



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<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="749" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-1024x749.jpg" alt="" class="wp-image-2507 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-1024x749.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-300x220.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-768x562.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-1170x856.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b-585x428.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_06b.jpg 1487w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 6</em></strong>: Francis Goodchild ha estado prosperando, como de costumbre. Él también ha finalizado su aprendizaje, pero de la manera prevista: Ahora él es libre y es un tejedor oficial. Incluso la leyenda «West» y «Goodchild» bajo su marca registrada da muestras de que el que antes fue su amo le ha aceptado y presentado en sociedad (un cambio lógico teniendo en cuenta que confió en él para que le llevara las cuentas).<br>El otro cambio significativo es que la Srta. West se ha convertido en la Señora Goodchild. Esta escena es probable que muestre el día después de la boda, cuando se distribuyen las sobras del banquete entre los pobres.</p>
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<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="721" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-1024x721.jpg" alt="" class="wp-image-2508 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-1024x721.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-300x211.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-768x541.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-1170x824.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b-585x412.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_07b.jpg 1518w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 7</em></strong>: Tom Idle aparece otra vez en tierra. En cuanto ha vuelto se ha ido a vivir a la triste residencia de una prostituta vulgar.<br>En contraste con el lujo en que vive Francis, Thomas y su compañera viven en algún lugar mugriento de Londres. El único mueble del cuarto es una cama rota. Ella está ocupada examinando el producto de los pequeños hurtos de Idle. Las botellas medicinales sobre la chimenea sugieren una enfermedad venérea. La jarra rota y los pantalones tirados sobre la colcha, dan a entender que ha estado emborrachándose, quizás para olvidar su temor de ser ajusticiado.<br>Lo más curioso de la escena es el gato que cae por la chimenea junto con algunos ladrillos, sobresaltando a Tom, que está temeroso del peso de la ley. Las pésimas condiciones del edificio, y la ventana cubierta con una enagua sugieren que Idle está manteniendo su paradero en secreto.</p>
</div></div>



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<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="740" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-1024x740.jpg" alt="" class="wp-image-2509 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-1024x740.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-300x217.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-768x555.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-1170x845.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b-585x423.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_08b.jpg 1491w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 8</em></strong>: La imagen muestra la opulencia que el trabajo ha procurado: la pareja está sentada en el extremo más alejado de la mesa. Una parte significativa de este grabado es una sátira de la glotonería, que se muestra en el primer plano de la izquierda. Particularmente, los dos más a la derecha ponen en evidencia que cualquier riqueza ganada es susceptible de ser malgastada. A la izquierda, en un balcón, una orquesta ameniza el banquete.<br>El chamberlain (el hombre en primer plano a la derecha) exama un papel en el que se lee «Al querido Francis Goodchild […]», mientras una montón de gente se arremolina en la barra. Esta es la primera vez que aparece su nombre.</p>
</div></div>



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<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="760" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-1024x760.jpg" alt="" class="wp-image-2510 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-1024x760.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-300x223.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-768x570.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-1170x868.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b-585x434.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_09b.jpg 1495w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 9</em></strong>: Idle ha pasado de robar en la calle a asesinar por una miseria. Én esta escena aparece examinando los objetos del cadáver en un sombrero, mientras otro hombre tira el cuerpo a través de una trampilla. Son ajenos a que, a su derecha, unos hombres de la ley bajan por las escaleras con linternas, mientras uno de ellos paga una moneda a la prostituta de Idle por la información que acaba de darles. Thomas no tiene posibilidad de escapar.<br>El fondo muestra el ambiente de un lugar depravado y sin ley: se juega a las cartas, se asesina a los hombres sin compasión, una cuerda cuelga siniestramente de una de las vigas en el techo, una mujer sifilítica sin nariz está sirviendo algo y una reyerta de borrachos ocupa la mitad de la estancia, sin que los demás les hagan caso.</p>
</div></div>



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<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="742" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-1024x742.jpg" alt="" class="wp-image-2511 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-1024x742.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-300x217.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-768x557.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-1170x848.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b-585x424.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_10b.jpg 1489w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 10</em></strong>: Las vidas de ambos aprendices vuelven a cruzarse. Una vez más Tom está a la izquierda, Francis, la derecha.<br>Idle ahora está totalmente perdido: su cómplice está testificando en su contra para obtener un trato favorable. Un hombre tras él lleva las armas usadas en la comisión del asesinato en una mano y señala a Idle con la otra. Éste pide clemencia a su antiguo compañero, que conociéndole puede imaginar cómo ha llegado a convertirse en bandolero y se vuelve, lamentando lo sucedido. El escribiente a su izquierda redacta un escrito «al carcelero de Newgate».<br>A la derecha de Idle, su madre implora a un oficial. El administrador que toma juramento a la izquierda podría estar recibiendo un soborno de la mujer que está al lado de él: El ciudadano que jura está empleando la mano incorrecta, y por tanto su juramento carece de valor.<br>Los cubos que cuelgan del balcón eran los «extintores» de la época: estaban llenos de arena para apagar incendios.</p>
</div></div>



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<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="658" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-1024x658.jpg" alt="" class="wp-image-2512 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-1024x658.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-300x193.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-768x494.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-1536x988.jpg 1536w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-1170x752.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b-585x376.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_11b.jpg 1737w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 11</em></strong>: Idle es castigado por su maldad con la horca. La procesión, de izquierda a derecha, muestra un destacamento de soldados británicos que marchan detrás del carro en el que va un predicador con un libro etiquetado «Wesley» (una referencia obvia al metodismo). Thomas ha sido rapado y va apoyado en su propio del ataúd (evidenciado por las iniciales “T.I.”). En el coche que va ante ellos viaja el clérigo oficial (que presidirá la ejecución) y al fondo, el cadalso, denominado «Tyburn Tree». El verdugo está poniendo despreocupadamente una cuerda a lo largo de una de las vigas transversales mientras fuma su pipa.<br>En el fondo a la derecha, los espectadores esperan. Uno lanza al vuelo una paloma que llevará a Newgate la noticia de que el malhechor ha muerto.<br>Alrededor de la procesión, reina el caos. En el centro, una mujer con un bebé sujeta un pliego que anuncia: «Última declaración y confesión de Thomas Idle». A la izquierda, de dos a cuatro personas están inmersas en una reyerta. A su izquierda, un borracho está intentando cortejarla con ademanes ridículos, sosteniendo a un perro por la cola. Tras ellos, hay un alboroto en el que una mujer asalta a un hombre que vuelca su carro de fruta.<br>¿En una esquina están los dos muchachos, el ladronzuelo y el trabajador, recordando a Idle y Goodchild?</p>
</div></div>



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<div class="wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:auto 26%"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" loading="lazy" width="1024" height="664" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-1024x664.jpg" alt="" class="wp-image-2513 size-full" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-1024x664.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-300x195.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-768x498.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-1536x996.jpg 1536w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-1170x759.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b-585x379.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2018/08/hogart_12b.jpg 1745w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p><strong><em>Plancha 12</em></strong>: Una vez el aprendiz ocioso recibió su castigo, el trabajo consigue su recompensa: La tenacidad y devoción de Francis Goodchild le han permitido ser elegido alcalde de la ciudad de Londres (Lord Mayor of London).<br>Esta escena le muestra en el interior de su coche de caballos, con el aspecto ridículo que le da la espada y el sombrero propios de su cargo. La gente le observa a su paso desde el balcón de la derecha, y en todas las ventanas que están frente a la calle. Mientras tanto, como de costumbre, la muchedumbre se alborota alrededor de él.<br>A la derecha, al fondo, un muchacho lleva «La completa y verdadera historia del fantasma de Tho.Idle, que [….]», mostrando el destino final de la memoria de Thomas Idle: una mención en el «Calendario de Newgate» (originalmente era un boletín mensual de ejecuciones publicado por el encargado de la prisión de Newgate en Londres, pero la denominación fue utilizada por otros editores para publicar biografías de malhechores).</p>
</div></div>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p>Se tiene noticia de al menos tres escenas inacabadas, que Hogarth llegó a bosquejar pero nunca se llegaron a convertir en grabados: una de ellas sería el interior de la casa de Goodchild después de su matrimonio (presumiblemente después o en lugar de la plancha 6), y una imagen en la que Francis entrega dinero a sus padres mientras Thomas le birla una jarra a su madre (pensadas para seguir a la plancha7).</p>



<p class="has-text-align-right"><em>Gianluca Malatesta, agosto de 2021</em></p>
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		<title>La perra gorda, la chica, el pelón, la rubia, el duro y el sevillano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gianluca Malatesta]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Aug 2021 08:55:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Paseítos por la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[monedas]]></category>
		<category><![CDATA[numismática]]></category>
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<h4 class="wp-block-heading">Aunque parecen los nombres de personajes variopintos de un cómic de los años cuarenta (y podría haber sido así si algún dibujante hubiera tenido la idea), en realidad se trata de los algunos de los ingeniosos motes que en España se pusieron desde la segunda mitad del siglo XIX a las monedas en circulación, y se usaron en expresiones que quedaron en la impronta popular.</h4>



<p>En nuestros tiempos el dinero en efectivo no es tan importante, pero hubo una época en la que toda persona de posición tenía que llevar consigo una bolsita con dinero colgando del refajo para poder hacer una vida normal. Por eso el bandolero soltaba aquella frase legendaria de «la bolsa o la vida», en lugar de «la cartera de Louis Vuitton o la vida».</p>



<p>Pero si hablamos de expresiones con orígenes curiosos, en lo que respecta a monedas se lleva la palma un término que aún hoy día usamos: la «calderilla», refiriéndose a las monedas de escaso valor. Este es un ingenioso término utilizado a partir de 1868 para referirse a las cuatro monedas de menor valor que se acuñaron (diez, cinco, dos y un céntimo), dado que estaban hechas de cobre, el mismo metal con el que por entonces se fabricaban las ollas y calderos.</p>



<span id="more-212"></span>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/sexeniodemocratico.jpg" alt="" class="wp-image-2303" width="342" height="193" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/sexeniodemocratico.jpg 525w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/sexeniodemocratico-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 342px) 100vw, 342px" /></figure></div>



<p><strong>“Es<em>pañoles: la ciudad de Cádiz, puesta &nbsp;en armas con toda su provincia, niega su obediencia al gobierno que reside en Madrid, segura de que es leal intérprete de los ciudadanos, y resuelta a no deponer las armas hasta que la Nación recobre su soberanía, manifieste su voluntad y se cumpla”.</em></strong></p>



<p>Esta frase figura al principio del pronunciamiento firmado el 19 de septiembre de 1868 por un grupo de militares sublevados capitaneados por los generales Prim y Topete, que iniciaron en Cádiz una revolución (después llamada “La gloriosa”) para destronar a la reina Isabel II. El movimiento nacido en Andalucía pronto se extendió a otros lugares del país. Isabel fue finalmente derrotada y se vio abocada al exilio, cruzando la frontera de Francia. A partir de este momento y durante seis años (1868–1874) se intentará crear en España un sistema de gobierno revolucionario, conocido como <em>Sexenio Democrático</em>. Una magnífica <a rel="noreferrer noopener" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Caricatura_etapas_del_sexenio_La_Flaca_1874.jpg" data-type="URL" data-id="https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Caricatura_etapas_del_sexenio_La_Flaca_1874.jpg" target="_blank">caricatura de época publicada en la Wikipedia</a> ilustra de manera ligera y diletante las vicisitudes de esta etapa de la historia de España.</p>



<p>En octubre de 1868 se dictó un decreto que establecía la peseta como moneda oficial de España, un cambio que no fue bien visto por el pueblo, muy apegado a las tradiciones. El decreto ordenaba la acuñación de nuevas monedas de oro, plata y cobre. Las de oro eran «moneillas de cinco duros»; las de plata, «duros», dos pesetas y peseta. Estas monedas funcionaron poco tiempo.</p>



<h3 class="wp-block-heading">La calderilla</h3>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/perrachica-1024x573.jpg" alt="" class="wp-image-2308" width="482" height="269" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/perrachica-1024x573.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/perrachica-300x168.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/perrachica-768x430.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/perrachica-1170x655.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/perrachica-585x327.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/perrachica.jpg 1194w" sizes="(max-width: 482px) 100vw, 482px" /><figcaption>La perra chica del sexenio democrático (moneda de 5 céntimos), que siguió usándose como calderilla durante mucho tiempo.</figcaption></figure></div>



<p>A diferencia de las monedas más valiosas de aquella época, permanecieron gran tiempo en circulación las cuatro monedas de menor valor que se acuñaron (diez, cinco, dos y un céntimo). Estas monedas, en la parte llamada de la cara o anverso tenían, en lugar de la reina recién destronada, una matrona de aspecto griego en representación de España, vestida con una túnica ancha, a la que en Andalucía en seguida comenzaron a llamar «la mujé en camisa» (que era tanto como decir “en camisón”, ya que hasta el siglo XX no se inventó la camisa abotonada, sino que se consideraba una prenda de ropa interior y la única forma de ponérsela era pasándola por la cabeza). En el lado de la cruz o reverso se grabó un león rampante que sostenía entre sus garras un escudo ovalado con las armas heráldicas de España (todas menos la flor de lis, símbolo de la dinastía borbónica recién derrocada). De este animal, las lenguas malhabladas decían que más parecía una “perra preñá” que un fiero león. De ahí que el pueblo la bautizara como “perra gorda”.</p>



<p>&nbsp;A partir de entonces la «perra gorda» sería la de diez céntimos de peseta, la «perra chica» la de cinco céntimos y el «perro gordo» y el «perro chico» las monedas de dos y un céntimos. Con la restauración de los Borbones en España, al subir al trono Alfonso XII, se ponen en circulación nuevas monedas con el retrato del rey, pero no se retira la calderilla. Por eso, desde hace muchas décadas, “tener perras” es sinónimo de tener dinero; “no tener una perra” es lo mismo que estar en la miseria, y cuando quieres dejar de discutir dándole la razón a tu adversario le dices, aunque el tema de discusión no sea el dinero: “pa ti la perra gorda”.</p>



<p>Una casa de familia de seis miembros podía hacer café con un perro gordo de azúcar y una perra chica de café. Con una perra chica también podías comprar una batata asada, y por tres te vendían un cundi. Durante muchos años, las tiendas tenían hechas las medidas para poder vender el género “a perra gorda” (el antiguo “todo a un euro”): desde los bollos hasta los juegos de canicas. Al final, aquella moneda cayó en desuso y fue reemplazada en sucesivas ocasiones, pero sin embargo a los diez céntimos continuaban llamándolos “una gorda”. Quien tiene la suficiente edad sabe bien que por una gorda se podía alquilar un tebeo del Guerrero del Antifaz o comprar un cartucho de pipas de girasol para comérselas en el parque el domingo por la mañana.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El pelón y la rubia</h3>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/pelon.jpg" alt="" class="wp-image-2310" width="480" height="243" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/pelon.jpg 976w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/pelon-300x152.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/pelon-768x390.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/pelon-585x297.jpg 585w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /><figcaption>Duro de plata que llamaban el «pelón», moneda de cinco pesetas que representa al rey Alfonso XIII niño.</figcaption></figure></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/rubia-1024x506.jpg" alt="" class="wp-image-2312" width="390" height="192" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/rubia-1024x506.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/rubia-300x148.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/rubia-768x379.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/rubia-1170x578.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/rubia-585x289.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/rubia.jpg 1344w" sizes="(max-width: 390px) 100vw, 390px" /><figcaption>Moneda de peseta de 1937, acuñada en plena Guerra Civil española por el todavía gobierno republicano. Ya por entonces se la conocía como «la rubia».</figcaption></figure></div>



<p>Fuera del género de la calderilla existen más ejemplos memorables del ingenio español para ponerles motes a las monedas: tal es el caso del «pelón», que era la forma popular de referirse al duro de plata acuñado cuando Alfonso XIII era niño. En esta época era usual que el dinero en monedas tuviese un valor mucho más alto que en la segunda mitad del siglo XX, en el que la mayor parte de este valor se representaba mediante billetes. Con dos duros de Alfonso XIII podías comprar unos buenos zapatos, y con un duro tenías dinero para pagar los próximos cincuenta cafelitos del bar de la esquina.</p>



<p>En España son muy recordadas las «rubias» de Franco: las monedas de peseta acuñadas durante gran parte del periodo de la dictadura, debido a la aleación de latón con la que estaban fabricadas. Pero el nombre tiene un origen más preciso: durante la Segunda República, en el anverso de la moneda de peseta, en lugar de la augusta efigie del caudillo, aparecía un semblante de mujer que representaba a la nación, cuyos cabellos sí que justificaban referirse a ella como «la rubia». Para abaratar costes, con el tiempo, la aleación de latón se dejó de utilizar (las últimas monedas de peseta que existieron se fabricaron de aluminio) y el término quedó para la historia.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El duro</h3>



<p>Mucho más recordado y conocido aún es el término «duro», referido a la moneda de cinco pesetas acuñada en España desde la segunda mitad del siglo XIX hasta prácticamente el final del siglo XX. Pero no todo el mundo es consciente de dos peculiaridades muy chulas de nuestro entrañable duro.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durofernandoVII-1024x512.jpg" alt="" class="wp-image-2402" width="338" height="169" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durofernandoVII-1024x512.jpg 1024w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durofernandoVII-300x150.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durofernandoVII-768x384.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durofernandoVII-585x293.jpg 585w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durofernandoVII.jpg 1134w" sizes="(max-width: 338px) 100vw, 338px" /><figcaption>Este era el duro acuñado en Gerona en 1808. El diseño de la moneda, como puede apreciarse, es de tiempos de guerra, por decirlo elegantemente.</figcaption></figure></div>



<p>Primera: técnicamente, nunca existió como moneda real, sino únicamente como moneda «con valor de cuenta». Es decir: los cobros y los pagos no eran en duros sino en pesetas, que era la moneda real, aunque para contar pesetas se usaran piezas de a cinco, cada una de las cuales tenía un «valor facial» de cinco pesetas (ejem&#8230; bueno, en Gerona, en plena Guerra de la Independencia, sí se llegaron a acuñar excepcionalmente monedas con un valor facial de un duro).</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/duro-sexenio-democratico.jpg" alt="" class="wp-image-2403" width="487" height="274" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/duro-sexenio-democratico.jpg 720w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/duro-sexenio-democratico-300x169.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/duro-sexenio-democratico-585x329.jpg 585w" sizes="(max-width: 487px) 100vw, 487px" /><figcaption>Esta es la moneda de duro acuñada en pleno gobierno provisional del sexenio democrático. Hay que reconocer que no está mal ver de vez en cuando una imagen escultórica en lugar de la faz del gobernante de turno.</figcaption></figure></div>



<p>Segunda: el término «duro» es más antiguo que la propia peseta que le daba su valor, puesto que proviene de la antigua moneda llamada «peso duro» o «peso fuerte», que representaba 20 reales, a diferencia del peso común, equivalente a 10 reales. La creación de los pesos y pesos fuertes se remonta a finales del siglo XV y fue en los siglos siguientes una moneda de cambio en gran parte del mundo, gracias a la expansión española en las Américas.</p>



<p>Al duro, a su pervivencia en el tiempo, le debemos expresiones muy populares que se siguen utilizando, a pesar de que no tienen sentido en el contexto actual, como: «no tengo un duro», «me ha faltado el canto de un duro», «nadie da duros a cuatro pesetas» o «eres más falso que un duro sevillano». Esta última expresión es realmente curiosa. Merece que conozcas la pequeña historia de estas monedas fabricadas en varios puntos de España en la segunda mitad del siglo XIX, que en realidad más que falsas podríamos considerar ilegales.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El duro sevillano: quien roba a un ladrón&#8230;</h3>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/billete_falla2.jpg" alt="" class="wp-image-2411" width="297" height="216" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/billete_falla2.jpg 471w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/billete_falla2-300x218.jpg 300w" sizes="(max-width: 297px) 100vw, 297px" /><figcaption>Como en todos sus predecesores, en el último billete de 100 pesetas español reza la frase <em>«El Banco de España pagará al portador CIEN pesetas»</em>: no era considerado una moneda, sino un certificado que se podía cambiar en el Banco de España por cien auténticas pesetas.</figcaption></figure></div>



<p>La historia es que originalmente, y durante mucho tiempo, la confianza del comercio se basaba en que el valor que la moneda representaba el valor del metal con el que estaba hecha. Es decir: una moneda de cinco pesetas debía contener una cantidad de oro o plata (en aleación con otros metales) cuyo coste se consideraba de cinco pesetas. La moneda, por tanto, contenía el metal precioso, a diferencia del billete de curso legal, que se consideraba un simple pagaré o certificado hecho al portador para no tener que cargar con la chatarra, pero que en cualquier momento se podía cambiar por las monedas reales correspondientes, que a la sazón permanecían custodiadas en el Banco de España. Fíjate que esto en teoría debía suprimir la posibilidad de inflación, ya que no se podía fabricar más moneda si no tenías el oro o la plata para fabricarla.</p>



<p>La historia en sí está contada con más detalle en <a rel="noreferrer noopener" href="https://www.abc.es/archivo/abci-famosos-duros-sevillanos-no-eran-falsos-202005020130_noticia.html" data-type="URL" data-id="https://www.abc.es/archivo/abci-famosos-duros-sevillanos-no-eran-falsos-202005020130_noticia.html" target="_blank">este entretenido artículo de ABC</a>. El problema es que en la segunda mitad del XIX se extrajo y se puso en circulación una enorme cantidad de plata (y eso hasta la pérdida de las colonias), hasta el punto de que cayó a la mitad de su valor, y la cantidad de metal de plata que contenía un duro valía en realidad algo más de dos pesetas. Sin embargo, las mismas monedas se seguían utilizando para comprar y vender, otorgándoles el mismo valor de siempre.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durosevillano-1024x509.jpg" alt="" class="wp-image-2391" width="510" height="252" srcset="https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durosevillano-300x149.jpg 300w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durosevillano-768x381.jpg 768w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durosevillano-1170x581.jpg 1170w, https://diletantevoraz.es/wp-content/uploads/2021/08/durosevillano.jpg 1500w" sizes="(max-width: 510px) 100vw, 510px" /><figcaption>Duro sevillano (falso de época), tan apreciados hoy día como los duros legítimos de su tiempo. No te esfuerces: si no te han aleccionado previamente no serás capaz de encontrar las diferencias con los que se acuñaron legalmente.</figcaption></figure></div>



<p>Esto fue hábilmente aprovechado por el gobierno, que advirtió que podía emitir moneda por el doble del valor de los metales preciosos que comprometía en su fabricación, pero hete aquí que los ingeniosos estafadores de la época se dieron cuenta de que, si el estado podía, ellos también. Se dedicaron a fabricar duros ilegales con moldes de buena factura, pero en lugar de la clásica calamina o cobre con que se hacían las monedas falsas, podían usar la misma cantidad de plata que los emitidos por el gobierno, por lo que no había diferencia de peso ni de aspecto. A cada duro puesto en circulación le sacaban como beneficio la mitad de su valor (lo mismo que el gobierno).</p>



<p>El pitorreo de los duros sevillanos vino porque ni el propio Banco de España era capaz de identificarlos, llegándolos a almacenar y contribuir a la circulación de estas monedas. Pese a los comentarios que circulaban en la época, no está claro que las fábricas de duros falsos estuvieran fundamentalmente en Sevilla (en realidad estarían repartidos por toda España). La expresión <em>«más falso que un duro sevillano»</em> tiene su origen en un bulo difundido en el parlamento español por un diputado de Gerona llamado Julià Nougues, que dijo que un conocido banquero le rechazaba duros recién cambiados en el Banco de España «por sevillanos», y la expresión terminó convirtiéndose en chascarrillo. Como vemos, los tiempos no cambian tanto como creemos.</p>



<p class="has-text-align-right"><em>Gianluca Malatesta, agosto de 2021</em></p>



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